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lunes, 30 de julio de 2012

Una trampa




Hoy leí:
La droga es investida de cualidades benéficas y porta promesas (que nunca serán cumplidas): La de "colmar el vacío", "experiencia de satisfacción plena", "la de borrar la angustia", "la de recuperar la unidad o el universo perdido", de "llenado", "de felicidad plena", "de sentido trascendente". Pero la fantasía se esfuma, dura lo que el efecto de una dosis. Más aun, dura lo que duran las expectativas previas a la dosis.
La repetición crónica instala en el sujeto un estado de necesidad desesperante que exige cada vez mayor consumo (evidenciado en el fenómeno de tolerancia). La paradoja es que a mayor consumo le sigue una experiencia de mayor vacío, insatisfacción y necesidad. Cuando mayor es el consumo, mayor es la insatisfacción y mayor la necesidad de consumir drogas. El adicto queda sujeto a la fórmula que le impone una repetición sin fin: "Mayor consumo=mayor vacío=mayor necesidad". Búsqueda de satisfacción imperiosa, más desesperante con cada repetición, compulsiva e infructuosa. Fórmula que se automatiza en la compulsión. La droga toma el control.
Absorto en su mundo, regido por la lógica irrefrenable de la necesidad y búsqueda compulsiva de sustancias, el adicto deserta de las relaciones reales del mundo. Queda aislado, atomizado. La ruta iniciada (que como lo enuncia un aviso de prevención- "es sólo un camino de ida") rompe vínculos y lo aleja de su entorno en favor de un proceso de caída libre y sin obstáculos hacia un radical vacío de sentido. Vacío de sentido que queda materializado en una literal desvinculación del mundo real.
El adicto pierde referencia y contexto humano, vincular. El único contexto son sus relaciones con compañeros de consumo que lo convalidan. Se aliena. Su mundo se vuelve fantasmático, el mismo se vuelve "un como si", una pantalla para sostener y llevar a cabo su secreto íntimo. Queda vuelto sobre sí mismo, impotente para los procesos vitales, sin conciencia, sin plan. Desarticulado de los procesos adaptativos que el mundo real exige, se aferra con desesperación a las falsas promesas de su "amante blanca, de humo y con aliento etílico".
El proceso de la adicción deshumaniza, erosiona al yo, licúa las capacidades: alteración del juicio de realidad, de los procesos cognitivos superiores, de la voluntad, de las funciones ejecutivas en general, emociones y capacidades sociales. La adicción desertifica dando lugar al reino de la desinhibición, de la impulsividad, de la compulsión. Nace el ente, el zombi, el "paciente lobotomizado", hipofrontalizado.
La clínica muestra al adicto sin conciencia, desesperado, confuso, paranoico. Alucina, delira. Sin decisión ni voluntad no se orienta en la realidad. No establece vínculos y se maneja en relaciones rápidas. Absorto en su único interés el adicto se queda solo. Su defensa es la negación, la omnipotencia, la idealización, la manía.
La relación de consumo no es una relación entre otras, la droga se convierte en un proyecto (antes que vital, letal) que requiere dedicación full time exigiéndolo todo.
En este juego el adicto no tiene oportunidades: "Alea iacta est", la suerte esta echada. La relación con la droga socava toda posibilidad de finalidad trascendente. El adicto no va a ningún lado, está abocado a una permanente actualidad, sin futuro, se enfoca en una desesperante repetición sin fin, intentando colmar su fantasía de plenitud. Fantasía de llenado que se desvanece en cada dosis, dejando al sujeto cada vez más sediento y en una situación de devastación psicológica y emocional. Sin finalidad, ni sentido el adicto se enfrenta solo a su condición letal.
Una vez activado el circuito de la adicción no hay chances, no hay opciones, no hay renuncias. La trampa se activó y el sujeto ya no acude al encuentro con la droga porque quiera ir, la situación es bien distinta: el sujeto acude porque no puede dejar de hacerlo


Jorge Horni  Psicólogo. LaRhed (Asociación Civil).
http://www.lacapitalmdp.com/noticias/La-Ciudad/2012/07/23/224982.htm

10 comentarios:

  1. Que horror!!! M espanta este mundo.....

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  2. Es horrible esta cadena, y hay quien no quiere reconocerlo. Besos

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  3. Desde luego que es peligroso sólo probarlas.
    Besitos

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  4. El de la droga es un mundo peligroso y triste. Gracias por hacernos pensar.

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  5. Toda la información es poca para nuestros jóvenes.

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  6. Una trampa, en la que siempre tienes que estar atenta, sobre todo cuando tienes hijos, tienes que bombardearlos con información de este tipo, para que tengan conocimiento de lo cruel e implacable que es la droga.

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  7. Está bien todo lo que sea información de este tipo para nuestros jóvenes, pero también cuenta la debilidad mental de la persona o su fortaleza para no caer en la trampa.

    Besos!

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  8. Cadena de muerte
    Interesante entrada
    Un abrazo

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  9. es muy cierto lo que dices.
    la droga es la peor esclavitud que puede haber donde la persona en la mayoría de veces sólo se libera con la muerte después de tocar fondo.
    un beso.

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Gracias por pasar por mi espacio el cual está hecho pensando en vos

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