Todos nos hemos reído alguna vez de forma descontrolada cuando alguien ha tratado de hacernos cosquillas. Sin embargo, poco conocemos acerca de este fenómeno que no solo experimenta el ser humano, también se ha documentado en ratas, perros o primates.
Respuesta Evolutiva y Psicológica
Las cosquillas tienen un origen filogenético y son una forma de placer generado por el contacto físico. Este fenómeno se ha documentado en varios mamíferos, incluyendo ratas y primates. En los humanos, las cosquillas están vinculadas a la mente darwiniana, lo que significa que están relacionadas con disposiciones físicas y psicológicas innatas. La expectativa de recibir cosquillas puede provocar más risa que las cosquillas mismas, ya que anticipamos una "falsa alarma".
Mecanismo de Defensa
Cuando alguien nos hace cosquillas, nuestro cerebro percibe una posible amenaza leve, lo que activa el sistema nervioso. Esta reacción se debe a que el cerebro intenta anticipar cualquier movimiento inesperado, generando una respuesta de estrés. Para liberar esta tensión acumulada, reaccionamos con risas o movimientos involuntarios. Este mecanismo de defensa es similar a cómo reaccionamos ante situaciones de peligro, aunque en el caso de las cosquillas, el peligro es ilusorio.
La Risa como Conexión Social
La risa provocada por las cosquillas también tiene un papel social importante. Se ha sugerido que las cosquillas fomentan la cohesión social entre amigos y familiares, ayudando a fortalecer las relaciones. La risa es una forma de comunicación que indica empatía y conexión entre las personas. De hecho, los bebés comienzan a reírse ante las cosquillas desde los primeros meses de vida, lo que resalta su importancia en el desarrollo social.
¿Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos?
Una curiosidad interesante es que no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos. Esto se debe a que nuestro cerebro ya sabe lo que va a suceder, lo que elimina la sorpresa y, por lo tanto, la respuesta emocional. Cuando alguien más nos hace cosquillas, no podemos predecir el movimiento, lo que activa nuestra atención y provoca la risa.
En resumen, reímos cuando nos hacen cosquillas debido a una combinación de respuestas neurológicas, la anticipación de una amenaza leve y la función social de la risa, que fortalece las relaciones interpersonales.
Ls cosquillas como método de guerra
La risa puede ser un placer, y también la provocada por las cosquillas… aunque, bien pensado quizá no lo sea tanto si no son deseadas o lo son en exceso… Así lo han pensado, en muchas ocasiones, en diferentes épocas de la Historia. Tanto es así que se han utilizado como método de tortura.
En tiempos de la Dinastía Han se practicaba la tortura con cosquillas como castigo para los nobles por dos motivos: porque no dejaba marcas visibles en el cuerpo como otras prácticas más ‘salvajes’ y porque la víctima que las sufría podía recuperarse con relativa facilidad y rapidez sin mostrar efectos secundarios.
En el Imperio Romano para mantener ese poder se sirvieron de todos los medios que estaban a su alcance. Cómo no, también utilizaron las cosquillas en algunos momentos.
Irene Thompson en su libro: «De la A a la Z del castigo y tortura» («A to Z of Punishment and Torture«) la costumbre sobre esta práctica consistía en sumergir los pies del desdichado torturado en una solución de sal, a continuación, entraba en escena una cabra que lamería con profusión y sin descanso toda la sal de los pies. Este tipo de tortura con cosquillas comenzaría con un cosquilleo, pero pasado el tiempo llegaba ser algo doloroso en extremo.
Y también en Japón
En el antiguo Japón, este método tan peculiar, se llamó shikei, que se podría traducir como «castigo privado»; y era infligido para aquellos delitos que estaban más allá del código penal. Una de esas variedades de tortura era lo que se denominaba como kusuguri-zeme, que sería algo así como «cosquilleo despiadado».
En la Segunda Guerra Mundial
También ha quedado registrado para la Historia que este tipo de castigo se llevó a la práctica durante los oscuros tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Historia.
Aquí la historia de Josef Kohout, un superviviente del campo de concentración nazi Flossenbürg, encarcelado por su homosexualidad. Cuenta cómo los guardias de las SS de la prisión nazi ejecutaban torturas con cosquillas, con plumas de ganso, en las plantas de los pies, entre las piernas, en las axilas, seguido de varias otras torturas con resultado de muerte.
Las cosquillas como arma en la ficción
Series de televisión, películas y relatos novelados han reflejado esta cruel forma de tratar al enemigo.
Sirva como ejemplo la serie infantil VeggieTales donde el rey Jerjes se deshace de los criminales desterrándolos de la Isla del Perpetuo Cosquilleo, a la que la Muerte, empuñando una pluma, los acompaña. Aquí vemos un extracto del episodio:
Seguramente nunca se te hubiera ocurrido pensar que las cosquillas se usaron como armas de tortura.
A propósito... ¿Tienes cosquillas?
Yo sí ¿Y vos?
Me incomoda mucho sobre todo en la revisación médica sobre la parte abdominal.
Los exámenes médicos son importantes para los médicos porque les ayudan a averiguar la causa de tus problemas o síntomas. Implican que un médico toque tu cuerpo, ya sea directamente con sus manos o mediante instrumentos de diagnóstico. Sin embargo, una proporción significativa de personas sienten cosquillas cuando las tocan en el abdomen, los pies y otras partes del cuerpo, lo cual hace que sea más difícil para los médicos obtener resultados significativos de los exámenes
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