Mis amigos son

martes, 29 de marzo de 2016

Horrores ortográficos



Si bien es cierto que antes de las redes sociales, la ortografía se asociaba a una persona letrada y con estudios, actualmente existen casos en que las faltas ortográficas llaman demasiado la atención por lo común y se transforman en verdaderos virales que se han tomado las redes sociales
Los puristas de la ortografía y el lenguaje han tomado dos caminos. Unos derechamente se han atrevido a iniciar quijotescas campañas para enseñarle a escribir a una masa cada vez menos prudente con las reglas gramaticales, de acentuación y puntuación, y otros se dedicaron a reírse de tal desgracia
Tal es el caso de la cuenta @laortografía, quienes le dan una mirada en redes sociales bien irónica al fenómeno, pero a la vez bien dura por aquellos que cometen horrores ortográficos y se atreven a hacerlos públicos

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Razones por las que debes cuidar tu ortografía:

1) Por que te están mirando, tus amigos ven cómo y qué es lo que escribís. Imagina que te vean escupiendo en la calle, así de horrible es ver mala ortografía en redes.

2) Tu imagen social va a crecer, no sos cualquiera, eres alguien que SABE.

3) Haz entender tus ideas. ¿Quiéres que te entiendan? ESCRIBE BIEN.

4) Te están observando. Así es, hay empresas que buscan a posibles trabajadores en redes sociales y si querés ser un candidato potencial entonces es hora de cuidar tu ortografía, SIMPLE Y FÁCIL.

5) Porque existe Google y si no sabés cómo escribir correctamente una palabra pues entrás y la buscás. ASÍ DE PRÁCTICO.



http://www.guioteca.com/humor/los-chistes-que-se-burlan-de-los-horrores-ortograficos-usted-no-lo-escriba
/http://communityperu.blogspot.com.ar/2013/06/por-que-cuidar-nuestra-ortografia-en.html

jueves, 24 de marzo de 2016

"La Inquisición" el lado oscuro de la Iglesia



Desde Galileo Galilei hasta Juana de Arco. A día de hoy se cuentan por decenas los personajes destacados de la Historia que fueron ajusticiados por la Santa Inquisición, una institución creada en el siglo XIII cuya lucha contra los herejes se extendió durante más de seis siglos por países como Francia, Italia, España o Portugal. Ideada para combatir a todo aquel que se alejase de la fe que por entonces se proclamaba como oficial (además de aquellos que cometían algunos actos considerados como amorales), esta institución vivió su esplendor y su mayor barbarie durante la Edad Media. Sin embargo, por lo que es recordada en la actualidad no es solo por la cantidad de cadáveres que dejó a sus espaldas en Europa, sino por el uso de multitud de instrumentos de tortura capaces de arrancar una confesión a homosexuales, presuntas brujas o blasfemos. Entre los mismos destacaban algunos tan crueles como el potro (ideado para estirar los miembros de la víctima) o el castigo del agua (el cual creaba una severa sensación de ahogamiento en el reo). Todos ellos, al menos en España, dejaron de usarse el 4 de diciembre de 1808, día en que Napoleón Bonaparte abolió la Inquisición, según publica ABC.
Para hallar el origen de esta institución es necesario fijar nuestros ojos en la Francia del siglo XII, una época -la Edad Media- en la que el cristianismo ya había logrado alzarse como la primera y principal religión del Sacro Imperio Romano. Fue en ese momento cuando nacieron multitud de grupos que, aunque enarbolaban la bandera de esta creencia, entendían que no había que honrar a Dios como afirmaba la Iglesia oficial. Entre ellos destacaban los valdenses y los cátaros, quienes se atrevían además a criticar a los líderes espirituales del momento por vivir de una forma demasiado ostentosa. Aquello no gustó demasiado al Papa Lucio III quien -tras reunirse en concilio con otros tantos líderes religiosos- cargó de bruces contra ellos mediante una normativa divulgada en 1184. «El papa promulgó la célebre Ad abolendam “contra los cátaros, los patarinos, […] los josefinos, los arnaldistas y todos los que se dan a la predicación libre y creen y enseñan contrariamente a la Iglesia católica sobre la Eucaristía, el bautismo, la remisión de los pecados y el matrimonio”», explica el doctor en Historia José Sánchez Herrero en su obra «Los orígenes de la Inquisición medieval».
Todos aquellos grupos fueron declarados herejes. «La herejía, en sentido formal, consiste en la negación consciente y voluntaria, por parte de un bautizado, de verdades de fe de la iglesia», explica el teólogo Otto Karrer (S.XIX). Aquella constitución puso los cimientos de la futura Inquisición, pues establecía que las autoridades eclesiásticas tenían la potestad de perseguir a los enemigos de la Iglesia y devolverles al camino correcto. «Todo arzobispo u obispos debía inspeccionar detenidamente [...] una o dos veces al año, las parroquias sospechosas, y lograr que los habitantes señalasen, bajo juramento, a los heréticos. Éstos eran invitados a purgarse de la sospecha de herejía por medio de un juramento, y mostrarse en adelante buenos católicos. Los condes, barones, rectores, consejos de las ciudades y otros lugares debían prestar juramento de ayudar a la Iglesia en esta obra de represión, bajo la pena de perder sus cargos; de ser excomulgados y de ver lanzado el entredicho sobre sus tierras», explica el autor. Además, en el texto se establecía que eran delegados apostólicos y estaban protegidos directamente por la Santa Sede a la hora de llevar a cabo este trabajo.
En las décadas posteriores este sistema no fue seguido de forma específica ni continua. Hubo que esperar hasta el año 1229 para que, mediante una ordenanza real, se estableciera que las autoridades civiles y eclesiásticas tenían la obligación de recuperar aquellas tareas y buscar y castigar a los herejes. No obstante, apenas dos años después el Papa Gregorio IX dictaminó mediante la normativa «Excommunicamus» que la Iglesia sería la única con este poder, además de determinar -por primera vez- el procedimiento concreto que se aplicaría contra los infieles y las penas por las que pasarían si eran encontrados culpables. «Al mismo tiempo el senador de Roma, Annibaldo, publicó un estatuto contra los heréticos, donde empleó por primera vez la palabra "inquisitor" con su significación técnica de inquisidor y no en el sentido general de investigador», añade el experto. Acababa de nacer la Inquisición, y lo hacía teniendo la potestad de arrebatar sus bienes a aquellos que fueran considerados herejes e, incluso, desterrar a sus familiares. No obstante, esta fue la «Inquisición pontificia», la más aciaga durante la Edad Media y diferente a la española, nacida en el siglo XV de la mano de los Reyes Católicos.
Con todo, parece que a los inquisidores no les resultaba nada sencillo encontrar a los herejes (pues estos tenían la curiosa manía de negar su condición si eso hacía que no les cayese encima todo el peso de la justicia). Por ello, en 1252 el Papa Inocencio IV permitió oficialmente el uso de la tortura para lograr que aquellos «desviados de la religión oficial» cantasen su confesión (y lo que se terciase) a sus sacerdotes. Aquella cruel norma fue proclamada mediante la siguiente bula: «El oficial o párroco debe obtener de todos los herejes que capture una confesión mediante la tortura sin dañar su cuerpo o causar peligro de muerte, pues son ladrones y asesinos de almas y apóstatas de los sacramentos de Dios y de la fe. Deben confesar sus errores y acusar a otros herejes, así como a sus cómplices, encubridores, correligionarios y defensores».
Para entonces ya no solo se consideraban herejes las órdenes religiosas que se desviaban de la Iglesia oficial, sino también los judíos, los apóstatas, los excomulgados, los falsos apóstoles, las brujas, los blasfemos, y otros tantos. Lo que se buscaba mediante la tortura era que, haciendo uso de este dolor, toda esta inmensa lista de herejes admitiesen aquello por loq ue eran acusados y pudiesen ser castigados por ello. Con este objetivo se idearon todo tipo de instrumentos a lo largo de los seis siglos que estuvo vigente en diferentes países la Inquisición. En el caso de que resistiesen el proceso sin confesar, se suponía que los acusados debían ser liberados. «Cuando se administraba la tortura y no se obtenía confesión, la conclusión lógica, si es que la tortura probaba algo, era que el acusado era inocente. Según la frase legal, había purgado la prueba y merecía la absolución», determina Primitivo Martínez Fernández en «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia». Sin embargo, en la mayoría de los casos los reos acababan diciendo cualquier cosa a cambio de que parase aquel horror
Las torturas más crueles de la Inquisición (desde su creación hasta su abolición en España)
1.- El Potro: Tristemente, «el potro» fue una de las máquinas de tortura más conocidas de la Edad Media. Su sencillez, su facilidad de construcción y, finalmente, su efectividad a la hora de lograr que el reo confesase (o dijese al pie de la letra lo que los inquisidores querían escuchar) hizo que fuera una de las máquinas más famosas durante aquella época. Y no solo en el ámbito religioso. «Se llamaba así al caballete o potro triangular sobre el que se ponía a los acusados que no querían confesar. El potro era empleado también por la justicia ordinaria en la aplicación del tormento», explica la escritora del S.XIX Irene de Suberwick en su obra «Misterios de la Inquisición y otras sociedades secretas de España».


El potro podía provocar la amputación de las extremidades
Su funcionamiento era simple, pero eficaz. Para causar el mayor dolor posible al preso, se le ubicaba sobre una mesa que contaba con cuatro cuerdas. Cada una de ellas, para atar sus brazos y piernas. «Las cuerdas de las muñecas estaban fijas a la mesa y las de las piernas se iban enrollando a una rueda giratoria. Cada desplazamiento de la rueda suponía una extensión de los mismos», destaca Primitivo Martínez Fernández en «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia». El dolor que producía en los huesos era sumamente insufrible y, si las vueltas a aquella maléfica rueda eran demasiadas, podía provocar el desmembramiento de las extremidades.
Usualmente, este tormento solía tener dos partes. La primera duraba varias vueltas y buscaba amedrentar al preso. Posteriormente, se paraba la máquina y se instaba a la víctima a «hablar». Si no aceptaba, se continuaba hasta que lo hiciese. Con todo, algunos autores son partidarios de que había un nivel más de interrogatorio. Este duraba presuntamente varios días y, tras él, el reo solía fallecer. Fuera como fuese, la víctima podía ser cruelmente estirada hasta 30 centímetros. A su vez, destaca que, si no obtenían la confesión deseada, también podían recurrir a aplicar otros castigos al sujeto allí tumbado mientras el potro surtía su efecto (por ejemplo, quemar sus costados con fuego -siempre considerado purificador-).
Además del posible desmembramiento, el dolor que causaba esta máquina era increíble. «El torturador le daba vueltas al timón […] hasta que los huesos de la víctima eran dislocados con un ruido fuerte, causado por los cartílagos, ligamentos y huesos que se rompían. Si el torturador seguía girando el timón, las piernas y los brazos eran eventualmente arrancados del cuerpo», señala Luis Muñoz en su obra «Origen, Historia Criminal y Juicio de la Iglesia Catolica». Tal y como se puede observar en las crónicas de la época, tras unas «vueltas» en este invento era casi imposible mantenerse en pie. Lo mismo pasaba con la capacidad de caminar. De hecho, era sumamente difícil dar siquiera dos pasos.
2-El aplasta pulgares: El aplasta pulgares era un instrumento metálico en el que se introducían los dedos de las manos y los pies. A continuación, mediante un tornillo se le daban varias vueltas hasta que los apéndices acaban totalmente destrozados. Tenía un origen veneciano y la mayoría de los textos lo definen como un utensilio sencillo, pero sumamente doloroso.


3-El tormento del agua: El conocido como tormento del agua era uno de los más imaginativos. Su utilidad era tal que, en la actualidad, algunas agencias de inteligencia lo siguen utilizando. Contaba con varias versiones, pero la más básica consistía en tumbar a la víctima sobre una mesa, atarle las manos y los pies, taparle las fosas nasales (en la mayoría de los casos) y, finalmente, introducirle una pieza de metal en la boca para evitar que la cerrase bruscamente. A continuación, y tal y como señala Muñoz en su obra, se le metían «ocho cuartos de líquido» por el gaznate. La sensación de ahogamiento era insoportable y, en muchas ocasiones, hacía que la víctima se quedase inconsciente. «La muerte usualmente ocurría por distensión o ruptura del estómago», comenta el autor español.


Con el paso de los años, esta tortura se fue perfeccionando hasta el punto de lograr una sensación totalmente horrible en la víctima. Esta se lograba, principalmente, introduciendo un trapo de lino hasta su garganta y echando agua a través de él. «El agua se filtraba gota a gota a través del húmedo lienzo, y a medida que se introducía en la garganta y en las fosas nasales, la víctima, cuya respiración era a cada instante más difícil, hacía esfuerzos por tragar aquella agua y aspirar un poco de aire. Más a cada uno de sus esfuerzos que imprimían a su cuerpo, una convulsión dolorosa [aparecía]», explican Feréal y otros autores en «Misterios de la Inquisicion de España». El sufrimiento se medía acorde al número de jarros del líquido elemento que se introducían entre pecho y espalda de la víctima.
La CIA utiliza en la actualidad una tortura similar al tormento del agua
Uno de las muertes más crueles por este método se sucedió a finales del siglo XVI, como bien señala Muñoz: «Uno de los muchos casos registrados por la Inquisición en 1598 estuvo relacionado a un hombre que fue acusado de ser un hombre lobo y poseído por un demonio. El verdugo vació un volumen de agua tan grande en la garganta de la víctima, que su barriga se expandió y se puso dura poco antes de que muriera». El último tipo de «tormento del agua» consistía en hacer lo mismo, pero en una escalera sobre la que se ponía al preso boca abajo.
En pleno 2015, la CIA sigue utilizando una tortura similar a esta, aunque es llamada «ahogamiento simulado» y se lleva a cabo tumbando al preso en una mesa, vendándole los ojos (tras sujetarle manos y pies) y, finalmente, arrojándole agua al interior de la boca y la nariz. Aunque parezca un acto inocente es sumamente cruel, pues -al no ver nada- el cerebro sufre una sensación de ahogamiento y claustrofobia similar a la que se produciría bajo el líquido elemento. El organismo suele responder con convulsiones y temblores. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, se usó contra los presos de Guantánamo durante años. Además, es una técnica de interrogatorio que las fuerzas especiales americanas deben aprender a eludir antes de ser enviadas a territorio enemigo
4-La pera vaginal, oral o anal
Como su propio nombre indica, este instrumento de tortura tenía forma de pera (estrecho en una punta y ancho en la otra) y se introducía en la boca, la vagina o el ano de la víctima. La oral se aplicaba a «predicadores heréticos y reos de tendencias antiortodoxas» la vaginal a las mujeres culpables de «relaciones con Satanás o con uno de sus familiares» y la anal a los «homosexuales pasivos». Una vez en el interior, comenzaba el suplicio, pues se abría mediante un tornillo generando un dolor inmenso en el preso.


«La pera era forzada dentro de la vagina, ano o boca. Una vez dentro de la cavidad, era entonces expandida al máximo girando un tornillo. La cavidad en cuestión resultaba irremediablemente mutilada, casi siempre ocasionando la muerte», determina el divulgador histórico Martín Careaga en su obra «La santa Inquisición». Además del dolor que causaba cuando se abría, en sus paredes exteriores contaba con unas púas que desgarraban el interior de la boca, la vagina o el ano del afectado provocando severas hemorragias.
5-La garrucha
Esta tortura era conocida en la vieja Europa como «estrapada», aunque en España fue importada como «la garrucha». Su funcionamiento, al igual que el del potro, era bastante sencillo y no requería de un gran equipamiento técnico, pero no por ello era menos dolorosa. La tortura consistía, simple y llanamente, en atar las manos del preso por detrás de su espalda. A continuación, se alzaba a la víctima varios metros del suelo (tirando de sus muñecas) mediante un sistema de poleas. Una vez en alto, llegaba el castigo. «Finalmente, se le dejaba caer. La longitud de la cuerda estaba medida para que no se golpeara con el suelo, pero la sacudida le dejaba descoyuntado», añade Martínez Fernández en su obra. El descenso hacía que todo el peso del cuerpo de la víctima se sustentase en los brazos, algo sumamente doloroso.


Una tortura similar a la garrucha fue utilizada por los nazis
En palabras de este autor, esta tortura fue utilizada en primer término en Italia, donde era llamada «strapatto» y, al igual que el potro, contaba con varias partes. En la primera, se suspendía a la víctima unos seis pies (unos 2 metros) sobre el suelo y se la dejaba caer desde allí. Este procedimiento, según Muñoz, provocaba desgarramientos en el húmero y dislocaba la clavícula. Después de esta «primera toma de contacto» con «la garrucha», se preguntaba al prisionero si quería confesar sus pecados a la Santa Inquisición. Si así lo hacía, el tormento se daba por finalizada. En caso contrario volvía a empezar, aunque de una forma un poco más dolorosa.
«En esa posición [cuando estaba suspendido] hierros de aproximadamente cuarenta y cinco kilogramos eran atados a los pies. Los verdugos entonces halaban la cuerda y soltaban bruscamente a la víctima, sujetándole fuerte antes de que tocase el piso», señala Muñoz. El proceso se repetía una y otra vez. Curiosamente, a partir de 1620 varios inquisidores hicieron múltiples recomendaciones para que el dolor del prisionero fuese lo más intenso posible. Entre las mismas destacaban el levantar muy lentamente al reo para que «disfrutase» del cruel viaje y dejarle suspendido el tiempo en que se tardaba en recitar dos veces en silencio el salme «Miserere» (una oración de arrepentimiento).
«Si la víctima aguantaba la tortura y rehusaba confesar, los torturadores la llevaban a una plataforma donde le quebraban los brazos y las piernas hasta que moría», completa Muñoz. Pero no se detenía en ese punto el castigo pues, si lograban resistir y no se marchaban al otro barrio, el preso era estrangulado y quemado. No fue el caso de una bella mujer que, según cita M.V. de Feréal (S.XIX) mientras sufría la tortura de la garrucha «sufrió un ataque en el que lanzó mucha sangre de su pecho». Según parece, durante el castigo se le rompió la arteria, lo que la hizo fallecer a las pocas jornadas. Curiosamente, una tortura similar fue practicada décadas después por los nazis en Auschwitz
6-La cuna de Judas
La «cuna de Judas» era un artilugio que estaba formado por dos elementos. El primero era un sistema de poleas que permitía alzar a una persona en el aire. El segundo, una pequeña pirámide de madera cuya punta estaba sumamente afilada. La tortura consistía en levantar a la víctima en el aire y dejarla caer repetidamente y con fuerza sobre la base del artefacto para que su ano, vagina o escroto se desgarrasen. El verdugo, además, podía controlar el dolor que sufría el afectado controlando la altura a la que se ubicaba el prisionero.


Una curiosa variante de la cuna de Judas se llevaba a cabo utilizando agua y ubicando al afectado totalmente atado apoyado con varios pesos en los pies sobre la pirámide. «Era un tratamiento frecuentemente utilizado contra las mujeres acusadas de ser brujas. En el juicio por agua contra las brujas, se suponía que el agua, siendo un elemento “inocente y puro”, haría flotar a la víctima si era inocente, pero si era culpable, entonces se hundiría. Lo cual evidentemente siempre sucedía, pues nadie podía flotar en esa posición», determina Careaga en su obra.
7-La doncella de hierro
Este castigo era uno de los más crueles, aunque se sospecha que no llegó a utilizarse de forma tan usual como el potro debido a su severidad. Para llevar a cabo la tortura de la «doncella de hierro» se introducía al preso en un sarcófago con forma humana con dos puertas. Este artilugio contaba con varios pinchos metálicos en su interior que, cuando se cerraba el ataúd, se introducían en la carne del reo. Curiosamente, y en contra de lo que se cree, estas «agujas» gigantescas no acababan con su vida, aunque le causaban un dolor increíble y hacían que se desangrase poco a poco. Pero eso sí, no le atravesaban de lado a lado, como se muestra en algunas películas.


A su vez, era algo precario como elemento para lograr que los herejes confesaran, pues no había forma de aumentar progresivamente el dolor que causaba. «Había pocos sarcófagos y en realidad estaban pensados para infundir terror. Cualquiera de las torturas precedentes, aunque de apariencia más modesta, permitía una aplicación de intensidad variable, según las necesidades, mientras que la doncella no permitía graduaciones», señala el autor de «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia».
Tal y como explicamos en ABC en 2012, la primera ejecución con este método se sucedió el 14 de agosto de 1515, y la víctima fue un falsificador. «Las puntas afiladísimas le penetraban en los brazos, en las piernas, en la barriga y en el pecho, y en la vejiga y en la raíz del miembro, y en los ojos y en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo, y así permaneció haciendo un gran griterío y lamento durante dos días, después de los cuales murió», explica el autor alemán del S.XIX Gustav Freytag. Según se cree, Erzsébet Báthory, la «condesa sangrienta» (una mujer acusada de asesinar a cientos de personas por creer que así podría obtener la belleza eterna) era una de las asesinas que -durante el siglo XVII- más disfrutaba usando este artilugio con aquellas chicas que capturaba y aniquilaba.
8-La sierra
La «sierra» era uno de los castigos más brutales que se podían perpetrar contra un prisionero. Usualmente estaba reservado a mujeres que, en palabras los inquisidores, hubiesen sido preñadas por Satanás. Para lograr acabar con el supuesto niño demoníaco que llevaban en su interior, los responsables de cometer la tortura colgaban a la hechicera boca abajo con el ano abierto y, mediante una sierra, la cortaban hasta que llegaban al vientre. «Debido a la posición invertida en que se colgaba a la víctima, el cerebro aseguraba amplia oxigenación y se impedía la pérdida general de sangre. La víctima, por ello, no perdía la consciencia hasta llegar al pecho», completa Careaga. Aunque no era una tortura que buscara una confesión, su crudeza hace que no pueda ser olvidada en esta lista


Después de estudiar los Archivos Vaticanos sobre la Inquisición, abiertos al final del Pontificado de Juan Pablo II, periodistas e historiadores van concluyendo que hay muchos mitos que desmontar en nombre de la verdad histórica, pues se ha podido verificar que la historia que hasta ahora hemos conocido sobre la Inquisición está llena de mitos fabricados de manera interesada. 
Si te interesa el tema podés seguir leyendo Aquí



http://www.msn.com/es-ar/noticias/mundo/las-torturas-m%C3%A1s-sanguinarias-y-crueles-de-la-santa-inquisici%C3%B3n/ar-AAg3xnu?li=AAav8L0&OCID=mailsignoutes#page=4

miércoles, 23 de marzo de 2016

Capilla Sixtina en 3D

La bóveda de la Capilla Sixtina es un conjunto de pinturas al fresco realizadas para decorar la bóveda de la Capilla Sixtina, en la Ciudad del Vaticano (Roma). Fue pintada entre 1508 y 1512 por Miguel Ángel y es una de las obras pictóricas más complejas y más bellas de toda la historia del arte, encargada por el papa Julio II para sustituir la pintura que había en aquel momento a base de un fondo azul con estrellas doradas, que había sido realizada por Piero Matteo d'Amelia, según la tradición de los templos paleocristianos.
En la bóveda el artista diseñó una complicada arquitectura simulada donde incluyó el desarrollo de historias del Génesis, narradas desde el extremo del altar hasta la puerta de entrada de la capilla en más de 500 m2 de espacio. Desde 1508 hasta el otoño de 1512 Miguel Ángel trabajó solo en su realización, sin ayudantes. El 1 de noviembre de 1512 se celebró la primera misa en la capilla, después de acabada la pintura de la bóveda



Si no conocés el lugar te dejo  lo siguiente:

y viajá por ella haciendo clic arriba, abajo, derecha, izquierda



domingo, 20 de marzo de 2016

¿Conocías a la enfermedad de Lyme?


Las garrapatas son pequeñas criaturas similares a insectos que se te pueden adherir a medida que vas pasando por entre arbustos, plantas y pasto. Una vez que se te pegan se desplazan hasta lugares calientes y húmedos, como las axilas, la ingle y el cabello. En ese punto y de manera típica, se adhieren firmemente a la piel y comienzan a chupar sangre  pudiendo transmitir bacterias que causan enfermedad.





Las garrapatas pueden ser bastante grandes (aproximadamente del tamaño del borrador de un lápiz) o tan pequeñas que es casi imposible verlas. Hay aproximadamente 850 tipos diferentes y pueden causar una variedad de problemas de salud que van desde casos inofensivos hasta problemas serios.


La infección que causa es bacteriana, se disemina a través de la picadura de uno de los varios tipos de garrapatas. La bacteria se llama Borrelia burgdoferi (B. burgdoferi).
Entre los factores de riesgo de contraer la enfermedad de Lyme están:
Realizar actividades al aire libre que incrementen la exposición a las garrapatas (por ejemplo, jardinería, cacería o excursionismo) o en un área en donde se sabe que se presenta la enfermedad de Lyme.
Tener una mascota que pueda llevar garrapatas a la casa.



Caminar en pastizales altos.
En la mayoría de los casos en los Estados Unidos, una garrapata tiene que permanecer adherida a su cuerpo durante 24 a 36 horas para transmitir la bacteria a su sangre. Las garrapatas que causan la enfermedad de Lyme en Europa transmiten la bacteria mucho más rápidamente, al cabo de 24 horas.
Las garrapatas de patas negras pueden ser tan pequeñas que es casi imposibles verlas. Muchas personas con la enfermedad de Lyme nunca ni siquiera ven ni sienten una garrapata en el cuerpo.


Tomá precauciones
Si caminás o hacés excursiones en lugares en dónde puede haber, por ej. pasto, tomá medidas para prevenir las picaduras:
  • Usá ropa de color claro de manera que si las garrapatas se te pegan puedas detectarlas y retirarlas.
  • Usá ropa de manga larga y pantalones largos con la parte inferior metida en las medias.
  • Rociá con aerosol la piel expuesta y la ropa con repelente de insectos, como DEET o permetrina.
  • Después de regresar a casa, quitate la ropa e inspecciona minuciosamente todas las superficies de piel, incluso el cuero cabelludo. Duchate tan pronto como sea posible para eliminar cualquier garrapata que no hayas visto.
Si se te pegó una garrapata, seguí estos pasos para retirarla:


  • Sujete la garrapata cerca de su cabeza o la boca con pinzas. No use los dedos desnudos. Si es necesario, use una toalla de papel o una servilleta.
  • Tire hacia afuera con un movimiento lento y constante. Evite apretar o destripar la garrapata. Tenga cuidado de no dejar la cabeza incrustada en la piel.
  • Limpie muy bien el área con agua y jabón. También lávese las manos cuidadosamente.
  • Guarde la garrapata en un frasco.
  • Observe con cuidado durante las siguientes una o dos semanas en busca de signos de la enfermedad de Lyme.
  • Si no puede retirar todas las partes de la garrapata, busque ayuda médica. Lleve la garrapata en el frasco a la cita con el médico.
Historias que yo no conocía:

El año pasado fue muy duro para Avril Lavigne

 A fin de año, sufrió la picadura de una garrapata que le transmitió la enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que se caracteriza por producir fiebre alta y fuertes dolores musculares, lo que produce un estado de fatiga general que, muchas veces, hace difícil el diagnóstico acertado de la enfermedad. En una entrevista con el programa norteamericano Good Morning América, la cantante de origen canadiense se quebró al hablar de su duro trance.
Sin embargo, Lavigne no es la primer figura en desarrollar la enfermedad de Lyme. Uno de los casos más famosos y recientes fue el de Thalía , quien la contrajo en 2008, mientras ejercitaba al aire libre. Su testimonio fue contundente: "A los seis meses le dije a mi marido: 'Ven a verme hoy porque este es el último día que estoy de pie y con vida. Siento que voy a morirme ya'. Es que es terrible, no puedes controlar el dolor de ninguna forma. Además, es una enfermedad que te ataca a todos los niveles: a veces pierdes el habla, afecta a tu cerebro y casi no puedes moverte. Ni siquiera levantarte de la cama. Pero es una enfermedad que se puede tratar con éxito si uno se informa bien y sigue a rajatabla las indicaciones de los médicos", contó la cantante mexicana.
Ashley Olsen , una de las mellizas que conoció la fama gracias a la serie Full House, también atraviesa un complicado momento tras contagiarse de Lyme. Al parecer, el diagnóstico llegó con un cuadro muy avanzado de la infección, y eso tiene a maltraer a la actriz, de 28 años. Hace unas semanas, por ejemplo, muchos se preguntaban por qué la joven se veía tan demacrada durante su paso por la red carpet de la Met Gala 2015; la respuesta, entonces, parece hallarse en los fuertes dolores corporales que debe padecer a diario.
Alec Baldwin le contó al New York Times que también padece la enfermedad, y aunque consiguió recuperarse casi al cien por ciento, hay una determinada época del año en la que debe lidiar con la fatiga. "Mucha gente cree que es depresión, pero no lo es", aseguró el actor. Algo similar le sucede a Richard Gere , que se contagió en 1999, justo cuando estaba por comenzar a filmar Otoño en Nueva York, junto a Winona Ryder. "Es una enfermedad terrible. Sentía que cada porción de fuerza se había ido de mi cuerpo, me llevaba horas poder despegar mi cabeza de la almohada", contó hace algún tiempo.
No te asustes
La mayoría de las personas que son picadas por una garrapata no contraen la enfermedad de Lyme 
...Ahhhh!...y no olvides revisar a tu perro y a tu gato! puede ser que tenga alguna.



http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001319.htm
http://personajes.lanacion.com.ar/1806633-otros-famosos-que-padecieron-la-rara-enfermedad-de-avril-lavigne

miércoles, 16 de marzo de 2016

Agua que se convierte en música



Diseñado por el arquitecto Nicola Bašić, el Órgano de mar (Morske orgulje, en croata) es una estructura paisajística costera ubicada frente al Mar Adriático, en la ciudad de Zadar, en Croacia. Más allá de las posibilidades de reposo y observación que ofrece a los visitantes, la obra ha ganado notoriedad por sus posibilidades musicales. Así, es posible sentarse sobre sus escalones y disfrutar del paisaje, el viento, y los relajantes sonidos que emergen del contacto entre el mar y la parte inferior de la estructura



La obra forma parte de una iniciativa por mejorar la zona de la costa de Zadar, que fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, y que ha estado sometida a diversos emprendimientos desde entonces. El proyecto de Bašić es sin duda uno de los mejores exponentes de esta clase de obras, e inclusive fue premiado en la cuarta edición de los Premios Europeos del Espacio Público Urbano.


El sonido se produce debido a la presión de las olas sobre una serie de tubos de polietileno ubicados por debajo de la superficie escalonada de mármol, la cual funciona como una cavidad resonante.




Los sonidos emergen de un conjunto de perforaciones a lo largo de toda la parte superior de la estructura.


También aquí por la noche se puede ver, según palabras del famoso Alfred Hitchock, la más bella puesta del sol del mundo, complementando así al órgano de mar con un bonito espectáculo de "luz y sonido".


El saludo al sol está formado por 300 paneles solares  y 22 metros de diámetro que absorben la energía del sol durante el día y al caer la noche producen un precioso juego de luces




http://arq.clarin.com/urbano/Video-convierte-musica-traves-organo_0_1466853702.html

miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Quién inventó la escoba?



Hay cosas que utilizamos día a día y damos por hecho que siempre han existido. ¿Alguna vez te has planteado quién inventó la escoba? Los orígenes de la escoba, tal y como la conocemos, se remontan al Renacimiento. Puede decirse que en esta época, nacieron los primeros prototipos previos al boceto final de la escoba. Era un utensilio muy sencillo basado en un manojo de ramas atadas. Su aspecto era muy similar al de las escobas antiguas pero sin el palo de madera.
No es hasta el siglo XIX cuando se perfecciona la escoba gracias a los Shakers, la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo. Eran una especie de religión unida a los cuáqueros. Es en ese momento cuando se concibe la escoba de barrer. En aquel entonces, se asociaba a barrer los males divinos y humanos.
Este utensilio perdura hasta nuestros días. Se ha convertido en un básico para la limpieza del hogar y los avances tecnológicos han dado lugar incluso a escobas automáticas. ¡Vivir para ver

Cómo hacer una escoba reutilizando envases de plástico




Creo que puede ser muy útil para barrer pisos de tierra, por ej.: el jardín





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Gracias por pasar por mi espacio el cual está hecho pensando en vos

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